Las perlas de siempre, en su versión más inesperada.
Tonos chocolate, cobre y dorado se combinan en un collar de perlas que rompe con lo convencional sin perder ni un gramo de elegancia. La mezcla de distintos tamaños y matices le da profundidad y movimiento al diseño — una pieza clásica en esencia, pero con una estética completamente propia.
A diferencia de las perlas blancas tradicionales, estas tienen carácter. Tienen luz, pero también cuerpo. Acompañan a la perfección tonos neutros, lino, seda, negro, blanco, camel o colores tierra — y funcionan igual de bien como protagonistas de un look simple que como detalle sofisticado en una ocasión especial.
Para quienes aman las perlas, pero buscan algo diferente. Con más textura, más personalidad y mucha identidad propia.
